He aquí lo que decía nuestro muy santo y experimentado maestro: “Es necesario que el hombre esté siempre preparado, como si debiera morir mañana (cf. |Cor 15, 31) y, al mismo tiempo, use su cuerpo como si tuviera que vivir con él largos años. Esto -agregaba nuestro maestro- aleja los pensamientos de la acedia y hace más diligente al hombre; asimismo mantiene a salvo el cuerpo y conserva intacta la continencia.”